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Acostumbrarse a una vida de deporte y dieta

correrDespués del verano, de las vacaciones y de un tiempo de ocio donde no han faltado precisamente calorías, llega el momento de volver a la rutina, al trabajo, a las clases y en definitiva a una vida “normal” en la que nos planteamos estar mejor que nunca, y para ello, pensamos también la posibilidad de volver a la vida del deporte y la dieta.

No  obstante, acostubrarse a esta nueva vida no es tarea fácil y debe hacerse poco a poco. En primer lugar, centrándonos en la dieta, no podemos pasar de comer normal a pegarnos atracones para compensar las calorías quemadas, ya que es posible que aumentes de peso en lugar de bajar. Si en lugar de eso, lo que haces es seguir una dieta muy extricta además de hacer deporte, puede que te cansas de tanto esfuerzo a la vez.

Una vez controlada la alimentación, pasamos a la parte del ejercicio. Al principio será difícil por las temidas agujetas, pero debes hacerles frente y aguantar este dolor pasajero, porque la única forma de evitarlas para siempre es tener una continuidad de ejercicios. Una vez pasado este periodo, hacia la segunda semana, te sentirás mejor físicamente pero puede  llegar el momento de desconexión, ya que no es necesario tanto esfuerzo. Es el momento de pensar si es una actividad que te gusta, que te motiva y que puede hacer frente a otros planes más tentadores.

Pasado este tiempo, te gustará superarte a ti misma y pensarás en las grandes deportistas que tienes alrededor. Si sigues siendo constante, podrás ser tan buena como ellas, pero no te obsesiones, debes marcarte pequeñas metas y tener paciencia. Ese es el único secreto para tener un cuerpo perfectamente en forma.

Finalmente, debes evitar la monotonía y hacer siempre lo mismo de la misma manera, ya que puedes acabar aburriéndote. Tus intenciones ya no sólo serán las de perder kilos, sino que te habrás implicado en la actividad física y tendrás ganas de progresar. Ahora disfruta, porque has perdido kilos, te gusta el deporte y te sientes más ágil que nunca sin miedo a lo que puedas comer o parecer. ¿A que han merecido la pena aquellas lejanas agujetas?

¿Qué es lo que piensas?