El anillo de compromiso

Las mujeres solemos ser presumidas por naturaleza y, cuando nos piden matrimonio, además de contarle al mundo entero que nos casamos con el hombre de nuestros sueños, mostramos una brillante sortija que demuestra la veracidad de nuestras palabras. Pero, ¿cómo puede ser el anillo de compromiso? Definitivamente, no todos son iguales, y en base a nuestros […]

Las mujeres solemos ser presumidas por naturaleza y, cuando nos piden matrimonio, además de contarle al mundo entero que nos casamos con el hombre de nuestros sueños, mostramos una brillante sortija que demuestra la veracidad de nuestras palabras.

Pero, ¿cómo puede ser el anillo de compromiso? Definitivamente, no todos son iguales, y en base a nuestros gustos podemos decidir cuáles preferimos.

El diamante es el símbolo de la eternidad, característica que buscarás en tu matrimonio. Además, es la piedra preciosa más resistente, por lo que es una elección perfecta para el anillo. Puede tener diversos cortes (redondo, cuadrado, en forma de corazón) e incluso diferentes colores (a pesar de que suelen ser transparentes, algunos tienen un tono más bien amarillento, rosado, azul, verde).

La sortija puede ser de oro, platino (la opción más cara) o plata (la menos cara, y menos frecuente).

A pesar de que la pareja puede ir a las joyerías a escoger el anillo, lo más común es que lo elija el novio para darle una sorpresa. Ten en cuenta los precios, la calidad, la durabilidad, el estilo, gusto y personalidad de la mujer, y sobre todo la medida que deberás pedir para el anillo.

Para determinarlo, se aconseja utilizar un chicle sin usar, o incluso plastilina, aunque tal vez lo más práctico sea coger un anillo que a ella le quede bien -teniendo en cuenta, lógicamente, que ese anillo lo utiliza en el dedo anular-, y el joyero sabrá determinar la medida adecuada. Por si acaso, es imprescindible cerciorarse de que, en el caso de que no acertemos en la medida, el anillo se podrá arreglar.

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