Escrito por Tendenzias

El tapeo, el mayor peligro del verano

Tapear en verano

Cuando se empiezan a atisbar los primeros calores, allá por el mes de marzo-abril, todo el mundo empieza a plantearse la operación bikini, convenciéndose de que es necesario tomar medidas drásticas para no lucir ‘lorzas’ cuando haya que vestir el bañador en la playa de turno.

Durante unos meses nos apuntamos a gimnasios y controlamos todo lo que comemos, con una fuerza de voluntad extraordinaria y convencidos de que esa es la única manera de conseguir un cuerpo con el que sentirnos satisfechos y poder lucir palmito cuando vayamos a bañarnos.

Pero luego llega el verano, con sus calores extremos y lo único que apetece es una cervecita fría, y con la cervecita va la tapita, y pasar la tarde en una terraza donde corra el aire y dejar el tiempo pasar como si no hubiera un mañana, y entonces, todos los esfuerzos de los meses anteriores se habrán quedado en nada.

Porque no hay nada peor para una dieta, para un control del peso, que picar entre horas, y si ese picar se compone de cerveza y tapas, peor todavía, porque las calorías que controlamos en nuestras comidas habituales aparecen multiplicadas por dos o por tres durante el tapeo.

Es difícil, casi imposible, pero sí de vital importancia que consigamos controlar nuestro tapeo, no ir todos los días, y cuando vayamos reducir el número de rondas que tomamos, hacer que la última sea, efectivamente, la última y no la penúltima como siempre suele ser, lo cuál nos lleva a seguir tomando más tapas y más cerveza.

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