Escrito por Tendenzias

La carne de caza

Hoy día estamos acostumbrados al consumo de carnes y aves “domésticas” criadas en cautiverio, pero existen otro tipo de animales en libertad que a lo largo de los años han sido, y siguen siendo, el sustento de muchas familias. Hablamos de la carne de caza.

Muchos tienen la idea errónea de la calidad y grasa que puede poseer este tipo de carne. La mayoría de los animales salvajes se diferencian de las reses de matadero por tener proporcionalmente menos grasas, mayor contenido en proteínas y un valor energético casi dividido por dos. Esta carne es rica en minerales (calcio, fósforo, hierro…) y vitaminas del grupo B. Debido a su reducido contenido en lípidos, la carne de caza es muy utilizada en la cocina dietética. Aunque la temporada alta sea otoño-invierno, gracias a la importaciones, a la congelación y a la cría en granjas especiales, encontramos una amplia gama de productos durante todo el año. Haremos un pequeño resumen de las carnes de caza más consumidas y conocidas por todos y, como no, del acompañamiento perfecto a la hora de cocinarlos.

Podemos distinguir entre dos tipos de cacería: la de pelo y la de pluma, sospechamos que no tendremos que explicar la diferencia entre una y otra. En la caza de pelo encontramos el gamo y el corzo, ambos con carne de color rojo oscuro, fibra muscular corta y de aroma y sabor finos. El ciervo de sabor más intenso y de carne más oscura que las anteriores. El jabalí, considerado la caza más antigua y la más belicosa y por último la liebre y el conejo de monte de sabor delicado, aromático y apreciado. Dentro de la caza de pluma está el faisán de carne compacta y musculosa. La perdíz de finísimo sabor y tierna y para terminar los ejemplos, la codorníz de cuerpo muy carnoso.

Y para cocinar nuestro plato, nada mejor que frutos silvestres, setas y castañas, acompañamientos muy finos que se adaptan especialmente bien a las recetas de caza. ¿Con qué acompañarías tu plato silvestre?

¿Qué es lo que piensas?