La dieta macrobiótica

A medida que la demanda en la sociedad por nuevas dietas que ayuden a equilibrar el peso de nuestro organismo, claramente descompensado por nuestra vida sedentaria y nuestra poca actividad física, vienen apareciendo diferentes dietas, unas más exitosas que otras, que unas más o unas menos pero todas acaban prometiendo la pérdida de peso. Una […]

A medida que la demanda en la sociedad por nuevas dietas que ayuden a equilibrar el peso de nuestro organismo, claramente descompensado por nuestra vida sedentaria y nuestra poca actividad física, vienen apareciendo diferentes dietas, unas más exitosas que otras, que unas más o unas menos pero todas acaban prometiendo la pérdida de peso.

Una de las dietas que está más de moda últimamente es la dieta macrobiótica que combina los conceptos del vegetarianismo con enseñanzas de la filosofía budista y que se ha extendido como la pólvora entre aquellas personas con cierta afición a la alimentación natural y el regreso del ser humano al contacto permanente con la naturaleza.

La clave de la dieta macrobiótica es la ingesta de cereales integrales, ya sea en forma de arroz, de trigo, de cebada o de maíz, los cuáles pueden ser hervidos, guisados, en sopa o croquetas. Además de estos cereales también se ingiere frutas y verduras, y para la obtención de las proteínas de origen animal se consume carne sin grasa, pollo y pescado sin piel.

Esta dieta consigue buenos resultados, según sus seguidores, en base a que aleja de la alimentación diaria todos los alimentos dañinos para el organismo, consiguiendo que se encuentre en equilibrio consigo mismo y con la naturaleza. Así, la dieta macrobiótica elimina todo tipo de grasas, azúcares y sales artificiales, o cualquier tipo de drogas, como el alcohol y el tabaco.

En definitiva, una dieta macrobiótica busca la pérdida de peso a través de la limpieza interior del organismo.

La dieta macrobiótica
3.50 / 5
3.50 - 26 Votos

También te puede interesar