Nervios antes de la boda

¿Estás nerviosa? Tus pies se han tornado unos indomables danzarines, no haces más que llorar y llorar por cada comentario de tu familia o por recordar aquellos momentos de juventud, vas de arriba abajo, gritas cuando alguien te dice una palabra más alta que otra, estás hasta el límite de todo. Las prisas, no ver […]
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¿Estás nerviosa? Tus pies se han tornado unos indomables danzarines, no haces más que llorar y llorar por cada comentario de tu familia o por recordar aquellos momentos de juventud, vas de arriba abajo, gritas cuando alguien te dice una palabra más alta que otra, estás hasta el límite de todo.

Las prisas, no ver a tu novio más de lo que quisieras, el tiempo que se te echa encima, intentar tenerlo todo como a ti te gustaría. Todo ésto es síntoma de los nervios previos de tú boda.

Hay momentos en los que el mundo parece venirse abajo. En los que parece que todo está en contra tuya, en los que queda la impresión de que vas acelerada, de que algo tendrá que explotar de un momento a otro. Solemos resumirlo con una frase: estoy nerviosa.

En todo caso, el tema de los nervios no puede tomarse como algo lineal, aunque son muchas novias y novios los que pasan sus últimos días con un ataque de nervios. A cada persona pueden afectarle en determinadas situaciones, que a otras no les afecta.

Los nervios son uno de los sentimientos más inútiles que cualquier humano puede tener. Y es que, míralo fríamente ¿ganas algo poniéndote nerviosa? ¿salen mejor las cosas cuando tienes ese sentimiento de desesperación a todas horas?.

¿Cómo relajarnos?

Ante todo, es importante convencerse de que las cosas no salen bien cuando uno siente los nervios a flor de piel y de que es mucho mejor mantener la calma.

Lo segundo, se deben buscar métodos para relajarse. Desde el yoga hasta la medicina, siempre se ha buscado el modo de estar relajada. Cada persona tiene su propio método. Los hay que simplemente parando un poco su actividad y repitiéndose a sí misma no pasa nada, todo está en orden, consiguen alcanzar el estado de serenidad interna tan deseado. Otros encuentra la serenidad al imaginarse un campo donde crece hierba verde, y otros, en cambio, si no hay un profesor de yoga que les haga tomar conciencia de su cuerpo y de su mente no funcionan.

Hay distintos métodos para buscar la relajación. Hay psicólogos, por ejemplo, y han elaborado la teoría cromática y han descubierto algo tan simple como que mirar algo de color verde relaja muchísimo. Otros recomiendan en la psicoterapia, es decir, escuchar música relajante que se obligue a desconectar. Lo importante, en un estado de nervios es parar un momento, reconocer que nos estamos pasando y actuar.

Trucos para relajarte

1. Si lo que estás haciendo que provoca un fuerte trabajo intelectual, hace un trabajo que no requiera concentración. Si, por el contrario, éstas agotando por el fuerte trabajo físico, tumbas en el sofá y coge un libro un periódico. Lo importante es cambiar de actividad.

2. Toma un baño caliente con unas gotas de un aceite perfumado. El perfumé también relaja.

3. Hasta un masaje. Con algo tan simple como rodar una pelota por la planta de los pies puede conseguir que todo los nervios de tu cuerpo se relaje. El hidromasaje es también genial. Con la ducha con una fuerte presión que masaje respalda pues conseguir calmarte.

4. Evita abarrotarte de dulces cuando estás nerviosa. Tú cuerpo no te lo agradecerá. En cambio, éstos sí, cómete algo buenísimo que te recuerde alguna época deliciosa.

5. Tararear alguna canción que te guste mucho, o mejor ¡cántala! Ponla en tu mp3 o en tú ordenador y canta, canta hasta que los vecinos llamen a la puerta de tú casa.

6. Muévete, baila y descarga de este modo toda la adrenalina que puedas. Cansaste y luego, vendrá el relax.

7. Cierra los ojos y viaja mentalmente al lugar que tú creas que es el más maravilloso de la tierra. Puede ser que con una pradera verde tengas bastante o puede ser que tengas que trasladaste al Taj Mahal y que contemplando el mármol y el oro sientas serenidad…

8. Evita las incomodidades. Es decir, que si vas a una tienda y pesca y un enorme cola en la caja… lárgate.

9. Quierete que un poco y no te sientas mal por ser un poco narcisista. Cuando estés nerviosa, recuerda alguna frase bella que te hayan dicho.

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