¿Un matrimonio con cuentas separadas?

Las cuentas separadas en un matrimonio traen consigo diversos inconvenientes. Uno de ellos es que, si una pareja debe compartirlo todo, ¿por qué no se comparte también el dinero? Puede parecer incluso un gesto de desconfianza optar por una cuenta separada. Pero también tienen sus puntos a favor. Si queremos comprarnos unas sandalias de flecos […]

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Las cuentas separadas en un matrimonio traen consigo diversos inconvenientes. Uno de ellos es que, si una pareja debe compartirlo todo, ¿por qué no se comparte también el dinero? Puede parecer incluso un gesto de desconfianza optar por una cuenta separada.

Pero también tienen sus puntos a favor. Si queremos comprarnos unas sandalias de flecos y unos microshorts para estar a la última, con nuestra cuenta no tendríamos que pedirle permiso a nuestro marido ni sentirnos egoístas ni culpables porque es, al fin y al cabo, nuestro dinero y de nadie más. De la otra manera y especialmente cuando una pareja tiene problemas económicos, no duda en reprochar al otro los gastos innecesarios del mes.

Podemos tener cada uno nuestra cuenta propia y, además, una cuenta en común para los gastos que debamos compartir como la comida, la hipoteca y la comunidad.

Son dos conceptos contrarios, el de compartir la vida con otra persona y sin embargo separarse económicamente. Pero el amor y el dinero siempre han sido incompatibles y diferentes al máximo. Y al mismo tiempo, si tú trabajas todo el día, ¿no te mereces unos caprichos sin remordimientos?

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