Solución para la retención de líquidos

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La retención de líquidos es el problema de muchas mujeres -y también hombres-, siendo lo más odiado en las primeras la temida celulitis. La causa de esto y la piel de naranja parece encontrarse en una acumulación de tejido en nuestro organismo, imposibilitado para eliminar el exceso de líquido que se encuentra en el mismo.

Medicamentos, sedentarismo, enfermedades que obligan al reposo o una alimentación rica en sodio (con mucha sal) están detrás de la mayoría de casos de retención de líquidos.

A nivel interno, el proceso de retención de líquidos es el siguiente. El sistema circulatorio engloba el sistema linfático, constituido por el líquido llamado linfa, que transporta nutrientes (como los lípidos), partículas celulares sobrantes, glóbulos de grasa o partículas de proteínas. La circulación de todo esto depende de la presión del sistema circulatorio y del efecto de masaje natural de los músculos en movimiento. Si hay una deficiencia en el drenaje linfático, es imposible conducir el exceso de desechos y de agua hacia la circulación sanguínea, produciendo edemas o retención de líquidos y celulitis.

Además de esto y de la influencia de los hábitos como la alimentación o una vida sedentario o bien de problemas puntuales como el reposo por una enfermedad, hay otras circunstancias que afectan, como pueden ser las hormonas femeninas. En los días previos al periodo menstrual, algunas mujeres llegan a almacenar en su cuerpo hasta tres litros de líquidos, equivalente a un aumento de peso de 3 kilos. Factores cardíacos, circulatorios y renales también pueden contribuir a la retención de líquidos.

Una vez sabido que ciertos hábitos son auténticos detonadores de la retención de líquidos, vamos a ver algunas cuestiones que pueden ayudar a combatirla:

  • Dieta baja en sodio, utilizando poca sal en los alimentos y evitando ingerir grandes cantidades de alimentos ricos en este mineral como el jamón, embutidos, mantequilla, pescado en lata, quesos maduros,  verduras y leguminosas en conserva, pan blanco o mariscos.
  • Beber entre 2 y 3 litros de agua al día  para facilitar el drenaje.
  • Hacer ejercicio de forma continua, por ejemplo caminar 1 hora al día para las menos amantes del deporte.
  • Confiar en las infusiones. Las más beneficiosas en estos casos son: abedul, alfalfa, anís, diente de león, hinojo y manzanilla.
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